2006-07-19

Ladrón de paz y de confianza


Unos minutos antes de que la noche del sábado primero de julio pasara a ser domingo dos, mi amigo Rubén y yo nos preparábamos para irnos a la maratón de tango en Copenhague.

¿“No vas a cerrar la puerta del balcón“? me preguntó. (Casi) sarcásticamente le respondí que si un ladrón lograba trepar hasta mi balcón, se merecía todo lo que tengo!

Hace exactamente una semana salí a última hora hacia la “Milonga del Parque”, una milonga de verano que se celebra al aire libre en mi ciudad a unas pocas cuadras de mi casa. Poco antes de la medianoche me llegó un mensaje de texto en el cual un vecino, desconocido para mi, aseguraba que había visto a un ladrón salir por la ventana del baño portanto una mochila bien llena... Mi primer impulso fue borrarlo ya que pensé que se trataba de un error.

Debido al inusual calor que estamos padeciendo en Suecia, aunque la mayoría lo esta disfrutando, había dejado “todo” abierto; la puerta del balcón y las ventanas. Sólo la puerta principal quedó cerrada bajo siete llaves, ya que la empresa de seguros me obliga a hacerlo así.

“Ningún gil puede trepar hasta allá arriba” pensé, pero una gota de sudor frio recorrió mi espalda como queriendo advertirme...

Volé a casa en mi bicicleta rogándole “al de arriba” que no fuera cierto...

Como no creo (mucho) en él, no me puso (mucho) oido.

Gila como soy, en el medio año que llevo viviendo en esta dirección, no me había percatado que a unos pocos centímetros de la ventana del baño que da a un patio interior del edificio, hay una escalera de emergencia. Por allí entró el ladronzuelo que mis vecinos describieron como de unos 25 años, 180 cm, contextura gruesa, pelo muy corto y apariencia escandinava - insolentemente a mi apartamento y con sus sucias manos recorrió todo lo mio... Al salir llevaba consigo, amén de unas cuantas cosas de valor, la tranquilidad de mis hijas y parte de mi naturaleza, esa parte de mi que siempre cree que toda la gente tienen buenas intenciones hasta que lo contrario me golpea violentamente.

6 comentarios:

Ximena dijo...

Pucha Maya!! Realmente la invasión al espacio personal siempre es movilizadora, sobre todo cuando los bienes arrancados tienen que ver con la confianza y la libertad de movimiento. Vaya toda mi solidaridad y mis deseos que superes el impasse recuperando pronto tu paz.

saludos danzantes, Ximena

PS: Y a bailar un buen e intenso tango,a ver si ayuda...

Palabras del Alma dijo...

Lamento mucho lo que te ocurrio, confia menos de ahora en adelante... un consejo que yo misma no pongo en practica. Confio en las personas y luego sufro el desengaño.
Abrazos

Maya dijo...

Palabras del Alma, temo que no podré seguir tu consejo... No sirvo para des_confiar.

Tus abrazos los recibo y correspondo! :)

Maya dijo...

Gracias por tu solidaridad Ximena!
Sabes?....

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El tango ayuda!

Mix dijo...

Puxa què lata!!!Da una rabia cuando te roba algo!! HAce 5 años que vivo en Italia y cuando llegué pensaba que acá no ocurrían "esas cosas" hasta que un día me pasó. Lo más penca es que alguien extraño se meta en tu intimidad y tenga consigo cosas a las que te habías encariñado, que llevaban historia...
Maldito calor...

Maya dijo...

Si, el espejo que cuelga sobre el escritorio que el ladronzuelo violador de intimidades descerrajó, capturó su imagen obligandonos – a él y a mi – vivir para siempre con ese involuntario recuerdo.

Hace unos días al mirarme en él entendí(mos) que ya no estábamos solos.... A veces quisiera tener mala_memoria.