O mejor dicho:
Me he puesto mala con los años.
Esta mañana sonó el telefono temprano. Era mi hija mayor que anunciaba visita para más tardecido, “Quiero saludarte para el Día de la Madre, te deseas algo"?
Con voz de martir le contesté “Una corona de espinas”.
¡”Vamos! Ya sabes que tus hijas te consideramos una reina. Voy con mi amado” dijo antes de cortar.
Mi “Bienvenidos” no lo alcanzó a oir.
También mis hijas menores – las que aún viven en casa – se acordaron de celebrar a su madre y me saludaron a eso del mediodía cuando por fin despertaron y dejaron sus cuartos para encerrarse en el baño.
De regalo me ofrecieron todo tipo de ayuda cosa que yo agradecí de sobremanera ya que la oferta era válida para todo el día.
Yo me dediqué a ordenar un poco mientras ellas hacián las compras. Entre las tres preparamos la cena y cuando llegó la hora de arreglarme para recibir a las visitas, me encerré en el baño y más tarde en mi cuarto hasta que oí el timbre.
Ahora puedo mostrar mi peinado sin riesgos pensé - a sabiendas que nunca me discutirían nada delante de “extraños” y la amiga de una de ellas y el “pololo” de la otra son extraños en esta situación específica. La mayor llegó con su amado dos minutos más tarde y el silencio con el cual me obserbaban mientras nos saludábamos, se palpaba.
Yo actué con la cordialidad y naturalidad usual mientras les ofrecia un aperitivo y empezamos así a compartir esta “coronada” velada.
No hubo corona de espina. Tampoco hubo de reina.
Generalmente cuando hago aseo acostumbro a prender en mi pelo cada traba que voy encontrando en los lugares más inusitados. Mis hijas se rien de mi y protestan por mis métodos por lo ridícula que me veo, pero yo les respondo que es una manera práctica de hacerlas llegar a su lugar. Si tan importante es para Uds que yo no me vea ridicula – no dejen las trabas en todas partes.
Fue mi amado el que finlmente rompió el silencio comentando mi peinado. Fue él quien le explicó a los contertulios que yo protestaba en el Día de la Madre contra el “desorden de cada día” de mis hijas.
Hoy lucí mi mejor vestido, mi collar de perlas cultivadas y una corona de trabas multicolor.
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